Una entrevista de trabajo no es un examen, sino una oportunidad clave para mostrar quién eres, cómo trabajas y qué puedes aportar. Sin embargo, muchos candidatos cometen errores habituales que pueden restar valor a su perfil profesional.
A continuación, repasamos los fallos más comunes y cómo evitarlos para causar una buena impresión y comunicar mejor tu propuesta de valor.
1. La gestión de los nervios y el bloqueo
Ponerse nervioso es completamente normal debido a la presión o el interés por el puesto. El problema aparece cuando los nervios bloquean el discurso o impiden que el candidato muestre su día a día real.
- Enfoque adecuado: interpreta la entrevista como una conversación profesional. No se trata de “aprobar”, sino de explicar cómo trabajas, cómo tomas decisiones y cómo encajarías en el equipo.
- Preparación estratégica: tener preparados 2 o 3 ejemplos reales de tu experiencia te ayudará a ganar seguridad y fluidez durante la charla.
2. Explicar la experiencia con demasiados detalles
Uno de los errores más frecuentes es entrar en explicaciones excesivamente largas o técnicas desde el inicio. Esto puede hacer que el mensaje pierda foco o que el entrevistador no llegue a la información realmente relevante.
- Cómo evitarlo: empieza con una explicación general y clara. Deja espacio para que el entrevistador profundice con preguntas concretas sobre lo que más le interese. Menos es más, especialmente cuando el tiempo es limitado.
- Utiliza esta fórmula para responder:
- Contexto: ¿en qué situación estabas?
- Tu papel: ¿qué hiciste tú exactamente?
- Resultado: ¿qué se consiguió?
Ejemplo breve: “En mi anterior proyecto (contexto), me encargué de coordinar al equipo y definir prioridades (mi papel), lo que permitió reducir los plazos un 20% (resultado)”.
3. Dar rodeos en las preguntas técnicas
En entrevistas técnicas, algunos candidatos intentan “envolver” la respuesta para ganar tiempo. Esto suele generar confusión y no siempre transmite seguridad.
- Cómo evitarlo: responde de forma directa y estructurada. Si no sabes algo, es preferible reconocerlo y explicar cómo lo resolverías en tu día a día antes que dar una respuesta poco clara.
- Esquema útil:
- Respuesta clara y concreta.
- Breve explicación técnica.
- Ejemplo o aplicación real.
4. No practicar la escucha activa
Afrontar la entrevista como un monólogo impide que se genere un diálogo fluido. No escuchar bien puede llevar a responder algo distinto a lo que se pregunta realmente.
- Cómo evitarlo: céntrate en comprender exactamente la cuestión antes de responder. Evita interrumpir y adapta tu respuesta a lo que se te pide. Si algo no queda claro, pedir una aclaración demuestra atención e interés.
- Frase recomendada: “si te he entendido bien, me preguntas sobre cómo gestiono los picos de trabajo, ¿es así?”.
5. No adaptar el discurso al rol
Explicar toda la trayectoria profesional sin filtrar qué es relevante para la posición concreta puede diluir el impacto de tu perfil.
- Cómo evitarlo: antes de la entrevista, analiza el rol y prioriza aquellas experiencias y logros que mejor encajen con la vacante. Adaptar tu discurso demuestra preparación y una alineación estratégica con las necesidades de la empresa.
- Ejercicio previo (5 minutos): selecciona 3 competencias clave del puesto, 2 experiencias tuyas relacionadas y 1 logro medible que refuerce tu encaje.
- Estructura recomendada: lo que pide el rol / lo que he hecho yo / cómo aporta valor a la organización.
En conclusión
Preparar una entrevista no consiste en memorizar un guion, sino en conectar tus capacidades con los retos de la compañía. Con un discurso estructurado y una escucha atenta, lograrás que tu perfil destaque por su profesionalidad y encaje estratégico.


